Lunes 5 de julio
Hoy es lunes 5 de julio.
El día está soleado.
Registro climático
👀👇👇👇 Dobles, mitades y mucho más.
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Leer y completar la página 55 del
libro.
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Usar lo que saben de antes:
Cálculos fáciles y cálculos más
complejos. (signos +; -; 0; etc.…)
Descomponer un número.
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Compartir ideas, o puesta en común.
· Praácticas del Lenguaje
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"Historia del dragón y la princesa” de Gustavo Roldán
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Escribir el Título,
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· 👉👀Se entregará una copia por alumno.( Leerán en silencio y luego escucharán al docente leer)
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Historia
del dragón y la princesa. Gustavo
Roldán. En la
torre más alta del mundo, allá, cerca de las nubes, se veía una ventana muy,
pero muy chiquita. La ventanita era un cuadrado de cinco metros por cinco
metros, que para cualquiera sería un inmenso ventanal. Para cualquiera, pero
no para un dragón de cien metros de largo que asomaba la cabeza y trataba de
escapar. Pero no había caso. Podía sacar la cabeza, y
nada más. Y después de estar veintisiete días encerrado, comenzaba a
desesperarse… ¿De hambre? No, porque un dragón puede pasar
ciento veintitrés días sin comer. ¿De sed? No, porque un dragón toma agua
cada ochenta y siete días. ¿De soledad? No, porque a los dragones les gusta
estar solos. En esos momentos, recuerdan los cuentos que les contaron y,
cuando no recuerdan ninguno, inventan otros nuevos y se divierten a más no
poder. Pero no hay nada peor para un dragón que estar prisionero. Además,
nunca nadie había podido aprisionarlos. Hasta ahora. Y ahora, una ridícula
princesa había venido a vencer al más terrible dragón. Y de la manera más
tonta. Tan tonta como a nadie se le podría ocurrir. Él sabía cómo enfrentar a
un ejército de enemigos, a un centenar de caballeros andantes; cómo enfrentar
ciclones y terremotos, y las siete plagas de Egipto. Y había fallado con una ridícula
princesa. Las princesas, ya se sabe, están hechas para que los dragones las
tomen prisioneras y las encierren en la torre más alta. Pero no al revés. El dragón había visto a la princesa paseando
frente al castillo. Verla y pensar “Esta es para mí” fue una sola cosa.
Cuando la princesa vio al dragón, dijo “Ay, ay, ay”, y echó a correr y subió
por las escaleras del castillo. Corrió y subió, sin enredarse con las enormes
polleras, porque se las había levantado y llevaba el ruedo entre los dientes.
Claro que así andaba mostrando las pantorrillas, cosa que no debe hacer una
princesa; pero, bueno, cuando a uno lo corre un dragón, hay que tomarse
algunos permisos. Pero hay permisos y permisos, y mostrar las puntillas que
adornaban esos calzones que terminaban debajo de las rodillas ya era un poco
exagerado. El dragón no corrió. ¿Para qué? Mientras
ella siguiera subiendo por las escaleras, no hacía falta apurarse. Hubiera
podido alcanzarla con un solo vuelo, pero así se habría perdido toda la
gracia de ir escuchando esos grititos de mona entrampada y temblorosa. Fue
entonces cuando la princesa perdió un zapato, y no hay nada peor que correr
con un solo zapato, y más con esos zapatos altísimos que usan las princesas.
Pero ella, de inmediato, se sacó el otro y siguió corriendo. Treparon dos
pisos, cuarenta y tres pisos, y la princesa ya no gritaba, porque no le salía
la voz por el cansancio. Y además, morder el ruedo del vestido y gritar al
mismo tiempo es una cosa muy difícil. Pero los resoplidos de un dragón que le
pisa a uno los talones le dan fuerza a cualquiera para seguir corriendo. Así, la princesa llegó al piso cincuenta y
siete, que era el último de la gran torre. El dragón no se apuraba. Ya se
imaginaba el llanto de la princesa (había oído llorar a tantas…) y sonreía de
solo pensar en la cara de susto que vería dentro de un instante (había visto
tantas caras de susto, que ya ni se acordaba cuántas: en setecientos años de
andar corriendo princesas, cualquiera se olvida). Entonces, dio un salto
final y entró por la inmensa puerta de la torre. Pero no vio a nadie en esa inmensa torre
redonda y vacía. ¿Dónde se habría escondido la princesa? Princesa tonta:
creer que podría esconderse de la mirada de un dragón, del olfato de un
dragón, de los catorce sentidos de un dragón. Lanzó un pequeño rugido, apenas
como para hacer temblar a cualquiera que estuviese por ahí. Largó una pequeña
llamarada, apenas como para ir practicando. Se acercó a la ventana y miró
allá lejos, y entonces oyó un sonido que no esperaba: el sonido de una
puerta… Lo peor es que no fue un sonido ni fue una
puerta. Fueron siete sonidos y siete puertas las que cerraron; siete puertas
que eran una sola. Una sola hecha de siete placas: una de oro, una de plata, una
de hierro, una de plomo, una de diamante, una de piedra y una de no me
acuerdo. -
¡Princesa tonta!
– dijo -. ¡Ahora
sí que estás en mis garras! ¡Cerraste las puertas y quedamos los dos adentro! Pero la princesa no era
tan tonta como parecía, sí, pero se había quedado del lado de afuera. Cuando
el dragón se cansó de buscarla, se dio cuenta de la trampa en que había
caído. Entonces, sin apuro, miró por la ventana era demasiado chica para su
cuerpo. -
Bueno – se dijo
- : es una lástima tener que romper esta torre tan hermosa, pero no me queda
más remedio. Y largó una feroz
llamarada para derretir una pared. La pared se puso roja, después azul,
después verde, después tornasolada. Pero caer o derretirse, ni por asomo. -
¡Qué lástima!
¡Qué lástima! Es una torre muy linda… - se dijo el dragón -. Pero tengo que
salir a darle un escarmiento a esa princesita. Recurrió a su llamarada especial, la que
sólo había usado en la lucha contra los grandes dragones, cuando se peleaban
por las dragonas más hermosas. En esas luchas, él siempre había salido
vencedor. Esta vez la pared se puso de todos los colores al mismo tiempo, y
se convirtió en un arco iris. Pero de caer o derretirse, ni hablar. Entonces, el dragón comenzó a entender. Las
paredes de esa torre también estaban hechas de siete capas: una de oro, otra
de plata, otra de hierro, otra de plomo, otra de diamante, otra de piedra y
otra de no me acuerdo. No era una torre cualquiera: era una trampa para
dragones. Y él, justamente él, el dragón más feroz de todos los tiempos,
había caído persiguiendo a una princesa. - ¡No puede ser! – gritó. Gritó como hacía trescientos años no
gritaba. Eso había sido cuando, en una de sus peleas, un golpe a traición
estuvo a punto de derribarlo. Había gritado de rabia, como ahora. Y se le
entrecruzaron en la memoria la hermosa dragona
por la que había peleado, el dragón traidor que casi lo había vencido y la
figura de esta princesa capaz de hacer lo imposible. - ¡No puede ser! – gritó
de nuevo. Pero era. Ahí estaba, prisionero entre
paredes hechas de la única manera en que no podían ser destruidas por el
fuego de un dragón. ¡¿Qué mago enloquecido podía haber inventado semejante
cosa?! Pero alguno lo había hecho y ahí estaba la
prueba. Cualquiera sabe que un dragón puede destruir todas las cosas del
mundo. Todas menos una: la que esté hecha de esos siete materiales con que se
construyó la torre. Entonces, se sentó a esperar. Y esperó y esperó. Claro
que algunos días volvía a intentar derribar esas paredes o ese techo, o pasar
por la ventana… Y fue
en el día número veintisiete, cuando ya comenzaba a preocuparse, que oyó una
vocecita que lo llamaba: - ¡Dragoncito,
dragoncito, quiero verte! – gritaba la princesa -. Asomate por la ventana y
conversemos. El dragón asomó la cabeza y gritó, enojado a más no poder: - ¡A mí nadie me llama
“dragoncito”! -Bueno, bueno,
dragoncito, era una forma cariñosa de llamarte. - ¡No quiero que me
llamen de forma cariñosa! ¡Y menos una ridícula princesa que anda mostrando
las puntillas de sus calzones! - ¿Pero te gustaron o no
te gustaron mis puntillas? - ¡Odio las puntillas!
¡Los dragones odiamos las puntillas! - ¿En serio? - Sí, porque las
puntillas son amarillas y a los dragones nos gusta el rojo. - No discutamos por
puntillas. Sos mi prisionero y en esta cárcel tendrás que pasar los próximos
tres mil años. - ¿Ah, no? ¿Y qué te
preocupa? –preguntó la princesa. - Los primeros
quinientos años… - Entonces… - Discutamos por
quinientos. - No vamos a discutir.
Vamos a negociar … Habrás visto que de esa torre no se puede escapar. - ¿Qué pretendés, princesa
calzonuda? - Vas a obedecerme en
todo lo que te ordene o no te daré ni agua ni comida. - ¡Me río de eso! Serás
un poco estúpida, pero no asesina. - ¿Eso creés? - Estoy seguro. - Está bien, tenés razón.
Durante quinientos años yo te alimentaré, pero todos los días tendrás que
contarme un cuento. - Ningún problema: si
hay una cosa que nos gusta a los dragones, es contar cuentos. Comencemos ya
mismo. - ¿Ya mismo? ¡Dale! Quiero uno con dragones y princesas. - Bueno, te cuento uno
que dice: “En la torre más alta del mundo, allá cerca de las nubes, se veía
una ventana muy, pero muy chiquita…”. Después,
le contó la historia del enamorado que esperó cien noches bajo la lluvia y la
nieve…Le contó la historia de las orejas del conejo… Le contó el cuento del
pajarito remendado… Le contó la historia del chivo del cebollar… Y estos dos
últimos cuentos los tuvo que repetir una y otra vez, porque les gustaron con
locura a la princesa. Y le contó el cuento inacabable del lobo que perseguía
en la nieve al joven que huía en su caballo… -Es el cuento más
hermoso que jamás haya escuchado – dijo la princesa -, pero no me gustaría
que otro día el lobo corra a una princesa. Le contó el cuento del viaje más
largo del mundo… Le contó la historia del ratón Pérez y la princesa dijo: - Ese
cuento no me gusta nada. Pero contámelo de nuevo. Cada tanto, la princesa le pedía otra vez su
cuento preferido, ese de la torre más alta del mundo con una ventana muy
chiquita y de cómo una bellísima
princesa (ella insistía en que debía decir “bellísima princesa”) lograba tomar prisionero a un dragón. Y los
soles fueron pasando y las lunas dieron vueltas y vueltas hasta cansarse y
cada vez se fueron haciendo más amigos, hasta que un día la princesa le abrió
la puerta de la torre. El dragón bajó y la amenazó: - ¡Princesa calzonuda, me
tuviste mil días prisionero! ¡Ahora te voy a comer! Pero no la comió, porque
a los dragones, en realidad, les revienta comer princesas. |
·
Compartir ideas y
escribir en una hoja aparte para armar el cuento escrito entre los compañeros.
(Inicio desarrollo y final) en 1 hoja aparte.
·
dibujar.
Actividad 1- ¿Qué sabemos sobre las migraciones y los
migrantes?
Te propongo
que veas el video de PakaPaka “De acá para allá”
- https://drive.google.com/file/d/177cHYLlSlLD50bfxJJQethzUZBXcCPrB/view?usp=sharing
Conversá con alguien de tu
familia sobre el video y respondé en forma escrita en tu cuaderno:
¿Por qué te parece que las personas
decidirán mudarse a vivir a otro lugar?
¿Qué elegirán para llevarse?
|
|
Actividad
2- Siempre hubo
personas que se movieron de sus lugares de origen con diferentes propósitos
En esta actividad vamos a
jugar a “Migrantes de mundo”. Pueden hacerlo con alguien con quien vivan, así
es más divertido. En un enlace que te dejo a continuación encontrarás el juego
para jugarlo de tres formas diferentes (Cartas al azar, Rueda al azar y Abre la
caja). Podés usar cualquiera de las tres.
Juego: Migrantes del mundo
Materiales:
-
Enlace
para jugar: https://wordwall.net/es/resource/3695797
-
Tarjetas
de CRITERIOS y MOTIVOS para recortar:
https://drive.google.com/file/d/1TBfJqloV-Uy6HK6zkJDwos5eLTMK9cbf/view?usp=sharing
Reglas:
-
Dar
vuelta la primera carta (en el juego en línea) y leer la situación que en ella
se presenta.
-
Relacionar
la tarjeta que tocó con las tarjetas de Criterios
y Motivos de movimiento de un
lugar a otro.
-
Registrar
4 historias en tu cuaderno.
Por ejemplo:
Registramos en el cuaderno de esta
forma:
|
Marisa -Motivo de migración: Trabajo -Criterios: migrante mujer - migrante
del presente… (y todos los criterios que hayas
elegido para esta tarjeta). |
|
Para
leer y conversar en casa después del juego
Las
migraciones son
movimientos que realizan las personas de un lugar a otro para vivir. A veces
por un tiempo corto (transitorio) y otras veces por años o de forma
permanente. Es decir que ya no vuelven a su lugar de origen. Las migraciones también
pueden ser internas o externas. Son internas cuando se
producen desplazamientos de personas de su lugar de origen a otra ciudad,
pueblo o localidad dentro del mismo país. Estos movimientos pueden
ser voluntarios cuando las personas eligen migrar, o bien obligados,
cuando la persona se ve forzada a abandonar su lugar de residencia por correr
algún peligro inminente. Debemos tener en cuenta
que los movimientos de personas que se producen por fines turísticos no son
considerados migraciones. Como vimos en el juego
las personas se mudan a otros lugares por diferentes motivos. ¿Cuáles
identificamos? |
Actividad 3-
Conociendo las vivencias de las personas que migran
Relatos migrantes
a) Te proponemos que leas y escuches tres
relatos de personas que migraron.
b) Comenten en casa: ¿De dónde vienen las personas? ¿A
qué lugar de la Argentina llegaron?
¿Por qué migraron? ¿Migraron solos? ¿Cómo
fue su llegada? ¿Cómo creen que se sintieron al llegar? ¿Tuvieron algún problema?
¿Quién los ayudó?
c) Luego
de la lectura de los relatos y de charlar con tu familia, completá una ficha
con información que cuente
la historia de una de las personas que leíste
d) Mirá atentamente las producciones de tus
compañeros y compañeras. Luego de conocer la vida de estas personas, escribí en
tu cuaderno qué pensás de la migración.
FICHA NOMBRE del MIGRANTE:
|
¿De
dónde vino? |
|
¿En
qué ciudad vive? |
|
¿Por
qué migró? |
|
¿Con
quién migró? |
|
¿Cómo
fue su llegada? ¿Cómo se sintió? |
|
¿Tuvo algún problema al
llegar? |
|
¿De qué trabaja en la
Argentina? |
A
continuación vas a encontrar los relatos que son historias reales adaptadas:
MATÍAS
Me llamo Matías. Vivo en
el barrio de Flores, en la Ciudad de Buenos Aires. Nací en Perú, en la ciudad
de Trujillo, en 1976.
Desde que era muy pequeño,
mi madre trabajó mucho para mantenernos a mí y a mis 4 hermanos. Mientras mamá
trabajaba, nosotros nos quedábamos al cuidado de Leticia, que es la mayor de
mis hermanas. Gracias a eso todos pudimos estudiar y terminar el secundario.
En 1994 vine a la
Argentina, mi mamá y mi hermana Mara vinieron 3 años antes. Entré a Argentina
por el cruce de Mendoza, luego de 5 días de viaje. Cuando entramos al país, en
la frontera, los gendarmes nos revisaron todo, a mí y a otros cuatros peruanos
que viajaban en el mismo micro. En cambio, a los chilenos que también
ingresaban sólo les pidieron documentos. En ese momento sentí muy fuerte la
discriminación.
Mi madre trabaja en un
taller de costura y mi hermana en un restaurante de comida coreana. A mí me fue
difícil conseguir trabajo. Por suerte, gracias a un amigo peruano, conseguí un
puesto en un taller textil. Allí estoy hasta hoy. Nos pagan poco, pero entre
toda la familia juntamos lo que
necesitamos para vivir.
Siempre vivimos en el
barrio de Flores. Al principio vivíamos en una habitación alquilada, con el
baño y la cocina compartidos con otras familias. Ahora vivimos en un cuarto que
tiene baño y cocina solamente para nosotros. Mis hermanos Ramón y Andrea
vinieron después. Ahora ya estamos todos juntos.
Mis hermanos y yo queremos
quedarnos a vivir acá, pero mi mamá quiere regresar a Perú. Por eso nos
esforzamos mucho para poder ayudarla para que pueda hacerlo.
Audio del relato:
- https://drive.google.com/file/d/12JRL7MjBfCpR8V4L1P6WfbWsNZdiVEcW/view?usp=sharing
MUSA
Mi nombre es Musa. Vine
para Argentina desde un pueblo pequeño de Siria, a 15 kilómetros de la ciudad
de Homs. Llegué en el año 1975, cuando tenía 20 años.
Mi sueño era estudiar
medicina en la Universidad de Buenos Aires. Cuando llegué, tuve que aprender a
hablar español, y a escribir. Para estudiar en la universidad tuve que rendir
unos exámenes, las equivalencias necesarias para validar mis estudios
secundarios, y luego entré a la Universidad. Varios años después me recibí de
médico, y luego me casé con una médica argentina. Juntos formamos una familia y
tuvimos dos hijos y una hija. Vivimos en una linda casa con jardín en Ramos
Mejía y yo trabajo como médico pediatra en el Hospital de San Justo, en La
Matanza.
Desde que vivo en
Argentina pude viajar a mi país varias veces. La última vez que pude ir fue en
el año 2009. En el año 2011 quisimos volver a viajar para que mi hijo menor
pudiera conocer, pero no pudimos porque ese año se desató un conflicto armado
en Siria, que hacía que fuera peligroso viajar.
Aprendí a hablar bastante
bien el castellano, pero aún conservo un poco el acento de mi lengua materna
que es el árabe. Siempre me sentí muy bien recibido y tratado por las personas
que viven acá. A veces extraño mi tierra y a mi familia que quedó viviendo
allá. Pero de todas formas sigo eligiendo vivir en Argentina.
Audio del relato:
- https://drive.google.com/file/d/17UmDb5KZvV9F0eX82jCvOcEWgMEzcOu0/view?usp=sharing
LANA
Mi nombre es Lana. Antes
de venir a la Argentina en el año 2013, con mi marido y mis 4 hijos vivíamos en
Damasco, la capital de Siria. Tuvimos que venir porque en Siria hay una guerra
y muchas personas están buscando salir del país para proteger sus vidas. Nos
costó mucho decidirnos a irnos de nuestro país, pero por suerte pudimos viajar
todos juntos. Llegamos en avión a Buenos Aires y desde ahí tomamos otro avión
para ir a vivir a la ciudad de San Luis donde hay una pequeña comunidad siria.
No conocíamos a nadie, pero nos ayudaron mucho a buscar una casa para alquilar
e instalarnos, y a conseguir trabajo y una escuela. Vinimos con nuestra ropa y
cada uno de mis hijos eligió un juguete para traer.
Soy artista plástica y mi
marido Majb es chef. Aprendí el español muy rápido, pero no me gusta hablarlo.
En casa hablamos árabe. Me cuesta adaptarme a la comida pero a mi marido le
encanta el asado. Tengo muchos amigos y conocidos. La gente acá es muy amable.
En San Luis tenemos amigos sirios que vinieron de diferentes lugares como
Alepo, otra ciudad importante de ese país.
El cambio es muy grande,
es otra cultura, otro idioma totalmente diferente y lleva tiempo adaptarse.
Muchos esperan regresar a su tierra cuando termine la guerra. Consideran que la
vida en San Luis es muy linda pero al ser personas adultas les cuesta mucho
adaptarse y extrañan a sus familiares, la comida, los paisajes desérticos, el
bosque, el mar. Nada de eso hay en San Luis.
Los niños y las niñas se
adaptaron pronto y ya hablan y escriben en español. Jony va a la secundaria y
cuenta que sus compañeros lo ayudan mucho.
Audio del relato:
-
https://drive.google.com/file/d/1KTYEdRoGhHkfhQrr_uKI6PjLNV5utcA6/view?usp=sharing
Actividad 4- Migrar
es un derecho
Los migrantes como
todas las personas tienen derechos y los vamos a conocer.
a) Mirá el video: “Los
migrantes tienen derechos”
-
https://www.youtube.com/watch?v=YphUnMhYiWk
b) Conversá en tu
casa sobre el video y estas preguntas:
¿Cómo se llama la ley que reconoce a la migración
como Derecho? ¿Qué derechos tienen los migrantes? ¿Por qué es importante
conocer estos derechos?
c) Elegí un derecho
de los que se nombran en el video. Escribí en tu cuaderno qué derecho es y
realizá un dibujo que lo represente.
Actividad 5- Ahora
nosotros y nosotras contamos historias
a) Te invitamos a mirar dos historias de un
niño y de una niña migrantes.
Stefi. De allá para acá. Paka Paka: https://www.youtube.com/watch?v=jjywjIuDItw
Salva. De allá para acá. Paka Paka
https://www.youtube.com/watch?v=cqFMT1yFrYE&list=PLeb5KurR3ZBAuhOpL7qaa4V0PMnJ2Ot6Nr
b)
Conversá
en tu casa sobre las historias de migración de Stefi y Salva.
c)
¿Conocés
personas que hayan migrado, familia, amigos, vecinos? ¿Te animás a contar sus
historias? Podés hacerlo completando la ficha o grabando un audio con la
información que allí se menciona.
FICHA
NOMBRE:
|
¿De
dónde vino? |
|
¿En
qué ciudad vive? |
|
¿Por
qué migró? |
|
¿Migró
solo? |
|
¿Cómo
fue su llegada? ¿Cómo se sintió?
|
|
¿Tuvo algún problema al
llegar?
|
|
¿De qué trabaja en la
Argentina? |
Bibliografía, materiales didácticos e
información sugeridos para trabajar con los/as chicos/as:
●
(Re) pensar la inmigración en la
Argentina. Valija de Materiales. Materiales para la formación docente.
Ministerio de Educación de la Nación, UNICEF, Universidad de Lanús, Cine
Migrante.
http://valijainmigracion.educ.ar/contenido/html/materiales-para-formacion-docente.html
●
Guía de derechos de las personas
migrantes. INADI
http://www.inadi.gob.ar/biblioteca/wp-content/uploads/2017/06/GUIA-DERECHOS-DE-LAS-
PERSONAS-MIGRANTES-7-10-2016.pdf
●
Historias de Inmigrantes. Alonso
maría Cristina-Pasut Marta. Homo
Sapiens.Rosario.2005.
●
Dirección Nacional de Migraciones
(2011). Nosotros, los que vinieron. Testimonios de vida de inmigrantes. Volumen
I. Buenos Aires: Grafica Argentina.
●
Historia de un amor exagerado
(1987). Graciela Montes. Colihue. Buenos Aires.
4 ° Hora Educación Física.










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